
Acaso en mi sangre está cifrada
La última fecha;
El alma perdura, pensó Platón
Y ahora debe presumir su acierto;
Todavía el sabor de la tarde es inmortal
Todavía, por las noches, los rostros de Jano;
Todavía las incertidumbres felices,
Todavía los amigos me aguardan,
Todavía las infinitas voces del amor,
Que el tiempo sucesivo me depare
La costumbre y el cansancio,
Así la muerte será un alivio
Y podré buscar las aguas del Leteo.
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Que debut! Bienvenido, amigo.
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