16 junio 2011
El teléfono descompuesto
Conversando entre amigos, Sábado a la noche, copas van y vienen, risas y risas, de vez en cuando se filtraba una conversación filosófica con alto contenido moralista e ideológico.
Eran horas de la madrugada y ya despidiéndose unos cuantos, en el cómodo living bien adornado quedaron sólo cuatro personas: tres hombres y una mujer.
Lejos de la fantasía comenzó una charla acerca de las relaciones sentimentales de cada uno y recuerdo de los amores pasados. Pasaron algunas horas rápidamente y sin darse cuenta estaba asomando el sol entre las maderas de la cuidada persiana.
La mujer contó que estaba descorazonada y que debido a eso desconfiaba de las intenciones de los hombres aún conllevando una relación de más de dos años, uno de ellos la consolaba diciendole que la entendía y el otro era el simpaticón y picaflor que si veía una oportunidad le sellaría un beso en cualquier instante, aunque sólo lo imaginaba.
Así fué que la charla sentimental comenzó a aflorar, en cuentos de ensueño, en mujeres deseadas, en príncipes azules destapando dolorosas verdades en su estado de ebriedad particular. Los tres coincidían en su infelicidad. No estaban conformes con su vida amorosa.
Por lo que de a poco la reunión se fué desinflando y uno de los amigos se retira, quedando la mujer y un hombre: el picaflor y casado.
Finalmente junto a la mujer consentida, mimada y entendida terminan por sellar el momento en un beso apasionado sin que la cosa llegue a mayores. Esa fué practicamente el cierre y la despedida de esta reunión nocturna entre amigos ya que no volvieron a hablar a partir de allí.
Ha pasado un mes desde aquella vez, los amigos vuelven a juntarse; sólo aquellos cuatro.
Comienzan las risas, nuevamente copas van y vienen, entrada la madrugada la conversación torna un giro inesperado cuando la única mujer dice haberse separado ya que sintió que era tiempo de disfrutar de soltería desde el momento de beso e intuye y mira a uno de ellos con una mirada cariñosa.
El indicado dice que no fué él quien participó de ello. La chica sorprendida dice:
-¿Cómo no te acordás?
-¡Conmigo no has estado! .- Responde exaltado y risueño.
Los otros amigos se miran confundidos y uno de ellos interrumpe.
- La coincidencia es que yo también me he separado. Les confieso que me he definido como un ser homosexual.
Un silencio inunda el living, un incómodo momento de miradas ante tal inesperada confesión que fué roto por la brutal carcajada de la mujer.
- ¡Ahora lo recuerdo, he estado contigo!
Le responde:
- Cierto y ello ha sido el motivo de la decisión.
El ambiente se torna tenso nuevamente y vuelven el silencio. Abruptamente dos de los amigos se abrazan y se miran, descostillándose de risa y uno de ellos dice:
- Esto es increíble. Ni bien nos habíamos retirado desde aquella vez, salimos nosotros dos y detrás de muchos chistes irónicos terminamos besándonos en la esquina.
El otro acota:
- ¡Y me apretó contra la pared! Jaja.
Casi a coro dicen:
- ¡La coincidencia es que nos dimos cuenta que no somos homosexuales, pero nos hemos separado de nuestra mujer!
La risa se tatuó durante horas en cada uno de ellos durantes horas...
Texto: Adrián J. Messina, escrito de un tirón.
Imagen: Tomada de la red si su autor no desea compartir su imagen srá removida.
Etiquetas:
Cuentos
Reflexiones
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Vaya, lo que puede ocurrir en cualquier momento, las cosas toman un giro diferente, y cada cual tiene su versión, no te acuerdas? genial relato y muy de la vida real. Un fuerte abrazo miq uerido Adrian
ResponderSuprimirEsas cosas ocurren y pasan más a menudo de lo que uno se cree... y no todo es culpa del alcohol ;-)
ResponderSuprimirBesos, Adrián.
jejeje los vapores del alcohol que hacen ver y sentir contradicciones y veladas verdades... muy bueno :)
ResponderSuprimirun abrazo
jajajajaja son momentos que no se olvidan XD gracias por compartirlo
ResponderSuprimirUn abrazo!
Sorpresas que da la vida sobre todo con alcohol de por medio. Lo malo es no tener claro ni la propia identidad.
ResponderSuprimirUn saludo.
@SOLO DE INTERES
ResponderSuprimirSi son rumbos que sólo nosotros podemos lograr, y el alcohol parece ser un detonante en las mentes débiles.
Abrazo fuerte.
@La Zarzamora
ResponderSuprimirSeguramente, Eva, además en las copas suelen esconderse los tímidos =)
Abrazo.
@MariluzGH
ResponderSuprimirGracias querida amiga, me ha salido de un tirón.
Un teléfono descompuesto hasta de identidades.
Abrazo grande.
@J-M
ResponderSuprimirFinalmente no saben si reir o llorar luego de semejante confusión ideológica, jaja.
Abrazo.
@A.K.E.
ResponderSuprimirSí parece que la infelicidad radicaba también en muchas otras cosas donde el alcohol terminó por desnudar.
Un abrazo A.K.E.
Si es que cuando unos pocos amigos se reunen y más si está una bonita mujer,suele pasar estas cosas motivadas las fuertes subidas a la ilusión de recordar aventuras pasada o aventuras inventadas.
ResponderSuprimirOtra historia.
Era el día 31 de Diciembre y nos fuimos a esa calle la Costanera con tantos restaurante a cual más bonito y bien montado,llegamos a las 22.30 hora local,pues bien esa noche nos fue imposible despedir el año cenando ¡¡Todo ocupado!!así que no tuvimos más remedio que empezarlo cenando con retraso.
Leñe mira que comen y llenan todo estos argentinitos.
Saludos
Lo que pasa por el alcohol!!!!
ResponderSuprimirPor eso no tomo ni tome nunca.
abrazos genial relato.
La realidad supera la ficción,sin duda alguna.Una noche puede determinar decisiones importantes de una vida.Las juergas para mal o para bien nunca se olvidan,siempre traen algún lastre.
ResponderSuprimirMi felicitación por el relato ameno y tremendamente divertido,amigo.
Mi abrazo inmenso y mi ánimo siempre,Adrián.
M.Jesús
¡Cuidadito con la bebida!, por eso siempre tomo refrescos, jejeje. Muy buen relato. Un fuerte abrazo.
ResponderSuprimir@Jose
ResponderSuprimirEl inconsciente lo has traincionado.
Jaja José, que va si con estas carnes como para comer poco.
Abrazo fuerte querido.
@Fiaris
ResponderSuprimirNo va a ser cosa, que !!! Jajaja!
Abrazos.
@MAJECARMU
ResponderSuprimirEn los divagues saltan verdades, y más cuando uno se siente tan bien que la liberación a veces suele jugar una mala pasada.
Agradecido siempre por tus palabras.
Me alegra que lo hayas disfrutado y reído un rato.
Un abrazo.
@mis letras
ResponderSuprimir¿Que pasará cuando tomés un poquito demás? Jaja, no va a ser cosa que!!
Abrazo y gracias por disfrutarlo y la mención en Twitter.
Estupendo e interesante relato
ResponderSuprimirMadre mía! Que cosas tiene la vida! Así es ella, todo puede cambiar de un día para otro, para bien o para mal.
ResponderSuprimirBuen fin de semana, abrazos!
Hola,muy buenos días Adrián querido,preciso y conmovedor tu relato,dado que nunca es tarde cuando la dicha es buena.
ResponderSuprimirAbrazos de fin de semana.
Ambar...
Sorpresas te da la vida...
ResponderSuprimirQué ameno y suelto es tu estilo. Me ha gustado; se nota que estabas muy inspirado. No es nada fácil describir con tanta soltura un momento cotidiano que esconde decisiones trascendentes...
ResponderSuprimir¡Un cariñoso saludo!
@El dinosaurio
ResponderSuprimirMuchas gracias, espero que lo hayas disfrutado.
Un abrazo.
@Gladyzs
ResponderSuprimirAcá el teléfono descompuesto parece ser una cadena de identidades y decisiones no resueltas.
Abrazos.
@Ambar
ResponderSuprimirGracias querida.
Escrito de un tirón, con una clara idea de confusión. Es un halago que describas precisión.
Besos y abrazos.
@TORO SALVAJE
ResponderSuprimirInesperadas e inoportunas tal vez?
Un abrazo.
@Volarela
ResponderSuprimirSi lo fuí encontrando mientras lo iba escribiendo. Tenía la idea y dije, me tiro a la pileta y lo veo mientras buceo =)-
Un halago de tu parte, abrazo fuerte, mi amiga.
Querido amigo y compañero, quiero contarte que he recibido al Sol en mi Blog “Viajando por el fin del mundo” a través de un Premio y con gusto te lo he trasladado porque Tú y tu Blog lo merecen. Debes ir a la página Reconocimientos para ver las consignas.Un abrazo.
ResponderSuprimirYo creo que eso estaba fraguado mucho antes y, esa noche la goto colmó el vaso y salió la verdad a flote. No son estas, cosas de florecer un buen día, sino de raíces ocultadas.
ResponderSuprimirAbrazos
Es increíble, los giros que puede dar la vida, luego de unas cuantas copas, muy bueno Adrian!
ResponderSuprimirBesitos en el alma
Y feliz Domingo
Scarlet2807
¡Qué relato más interesante!.
ResponderSuprimirEl alcohol no creo que sea "sólo" el culpable de que cada uno tenga su versión.
Y, como dijo aquél:
En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
Besos.
OSTRAS!!, no sé si es mi blogroll, pero cuando publicas algo no me sale en él, jolín, disculpa por estos errores de apreciación... cachis!!, en fin...
ResponderSuprimirSOBRE TU ENTRADA: Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga y si eran infelices que mejor prueba que ese beso... quizás les salvó de la vida que detestaban...
un fuerte abrazo y te pido disculpas otra vez... iré controlando el "puñetero blogroll"...
@ZM
ResponderSuprimirHola amiga, me pone muy contento recibir estos halagos de parte de quienes aprecio.
Ahora paso a retirarlo.
Abrazo fuerte y buena semana.
@TriniReina
ResponderSuprimirBuena observación. Seguramente esto se destapó en el momento de soltura entre copas, pero coincido seguramente esto venía gestándose desde hace muchísimo tiempo.
Besos querida Trini y buena semana.
@Scarlet2807
ResponderSuprimirCopas que deslizan grandes verdades en momento de soltura.
Besos y buena semana.
@Mar
ResponderSuprimir¡Muy bueno! Me gustaron mucho esos versos, resume de forma magnífica la esencia de este relato.
Besos y abrazos Mar.
@Chema Barragán
ResponderSuprimirJaja querido Chema, no te preocupes.
Ùltimamente Blogger viene haciendo de las suyas y en muchas de ellas no tiene explicación.
Estoy de acuerdo con lo que decís. Me parece que detrás de la infelicidad se esconde dolorososas verdades.
Ya se solucionará Chema amigo,
Te mando un abrazo.
las sorpresas de la vida Es por eso que vale la pena vivirla Porque simplemnte la vida es una sorpresa
ResponderSuprimir@Recomenzar
ResponderSuprimirPor supuesto, más allá de sus cruces difusos, es necesario cruzarlos y elegir.
Un abrazo fuerte, me alegra leerte.
Pues sí que dio de sí la noche! Está claro que cuando uno está de copas se desinhíbe y hace lo que muchas veces quisiera hacer sereno. Eso conlleva a replantearse si su vida es una mentira y si merece la pena seguir engañándose. Besos.
ResponderSuprimir@Misón
ResponderSuprimirSi, estoy de acuerdo, también agregaría que no sólo se despiertan los demonios sino que se desnuda la mentira.
BEsos.