Él tenía demasiado mal caracter, hijo de un padre silencioso y pensativo. Todo parecía estar desbordado, llegaba a casa con un ojo morado, labio ensangrentado, malas notas, apercibimientos. La cena era realmente larga y triste, de caras largas.
Un día el padre le dice que como penitencia debía colocar un clavo en la puerta de su cuarto cada vez que pierda la paciencia. El primer día aparecieron 37 clavos. Durante las semanas siguientes cada vez había menos y las caras tomaban forma a la hora de la cena. Resultó que le era más fácil controlar su genio que clavar clavos en la puerta.
Llegó el día en el que pudo controlar su caracter durante todo el día. Felíz, se lo informa a su padre y éste, sumisamente, le sugiere que retire un clavo de la puerta cada día que lo lograra.
Los días pasaron y el jóven pudo anunciarle a su padre que no quedaba un sólo clavo.
Su padre lo toma de la mano, lo acerca nuevamente a la puerta y le dice:
"Trabaste duro hijo, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Dejarás cicatrices exactamente iguales como las ves aquí."
Texto: A.J.M.
Imagen: Tomada de la red si su autor no desea compartir su imagen será removida.














Es cierto:cada vez que perdemos la paciencia, dañamos a alguien. Y ese daño deja siempre huella.
ResponderSuprimirLas cicatrices que dejamos en alguien ya son marcas indelebles.
ResponderSuprimirEs un arduo aprendizaje el de saber guardar el control, pero no es fácil, no.
Besos, Adrián.
@mariajesusparadela
ResponderSuprimirToda reacción tiene su consecuencia, es inevitablemente humano.
Buen finde.
@La Zarzamora
ResponderSuprimirHola Eva, sin dudas que es difícil, como dije más arriba todo es inevitablemente humano.
Besos y buen finde.
Somos humanos, cometemos errores.
ResponderSuprimirTampoco es bueno ser siempre comedido con nuestras emociones, para los demás sí (no para uno mismo)
Muchos besos Adrián.
Me ha gustado mucho este relato tan significativo. Un gusto leerte, Adrián. Cordiales saludos.
ResponderSuprimirHola Adrián,las heridas por la impaciencia son terribles,sólo cuando podemos"darnos cuenta" es cuando ellas cicatrizan,si las personas pudiésemos aprender a "hacer una cosa por vez"seguro nuestro vivir sería mucho más llevadero.
ResponderSuprimirMi querido,estaré alejado por un tiempo de internet,asique quiero dejarte mis saludos y abrazos cordiales y decirte que siempre es un placer leerte!!,estamos en contacto.
Que tengas el mejor domingo!!!!!
Ambar...
@Ojosnegros
ResponderSuprimirSi de alguna forma nos recuerdo que no existe en la perfección en nosotros, y en especial cuando se pierde la paciencia.
Besos, Buen Domingo.
@Mariela Marianetti
ResponderSuprimirGracias Mariela, un honor que te haya llegado.
Un abrazo grande.
@Ambar
ResponderSuprimirAbsolutamente de acuerdo, venimos en tema, también si acoplamos este breve relato con el poema anterior Aymara.
No te preocupes, nos leeremos a la vuelta. Aquí estaremos.
Un abrazo bien grande, volvé pronto.
Jajajaja,volveré,volveré.....seguro que volveré.
ResponderSuprimirAbrazos.
Ambar...
@Ambar
ResponderSuprimirDe la forma que quieras, pero vuelve! Jaja!
Que bonita lección,ojala todo se pudiese arreglar así.
ResponderSuprimirUn besico Adrián y feliz semana
Como pueden herir su presencia y su ausencia.
ResponderSuprimirGracias por compartirlo.
Un abrazo fuerte mi querido Adrián.
Tu amiga bloggera siempre, Andri
Muy buena historia.
ResponderSuprimirTodo lo que hacemos tiene consecuencias.
Es muy cierto.
Saludos.
Me ha gustado mucho.
ResponderSuprimirTiene profundidad, sabiduría y además, originalidad.
Te felicito.
Un abrazo.
Ojala, no dejaran secuela, nuestras equivocaciones, pero siempre hay alguna cicatris, algo que recuerda el dolor grande o pequeño pero que hemos hecho a los demás, por ello debieramos pensarnolo una mil veces. Un fuerte abrazo
ResponderSuprimir@buda
ResponderSuprimirSi la palabra tuviese la verdadera dimensión que debería tener, mucho a través de la comunicación podría solucinarse.
Besos, buena semana, Buda!
@Andri Alba
ResponderSuprimirHola Andri querida, es cierto, tanto en su presencia como en su ausencia, lo hecho , hecho está.
Beso y un abrazo, buena semana!
@TORO SALVAJE
ResponderSuprimirAbsolutamente, por más mínimo que sea tiene consecuencia. Causa y efecto.
Un abrazo.
@Volarela
ResponderSuprimirMuchas gracias, un beso grande.!
@SOLO DE INTERES
ResponderSuprimirDeseamos que desaparezca cuando sentimos, no pensamos igual cuando lo provocamos.
Un abrazo grande, buena semana.
Magnífica lección. También debemos aprender a cicatrizar las heridas que nos causaron otros... porque todos nos equivocamos
ResponderSuprimirdos abrazos, amigo poeta ;)
@MariluzGH
ResponderSuprimirSi, en el círculo de la vida mucho debería ser un feedback constante.
Abrazo y buena semana!!!
precioso y sabio cuento... Hace poco tiempo leí esta historia en un libro, creo, y recuerdo que me impactó gratamente (como el hoyo del clavo que ahí permanece, pero en el buen sentido, claro :-)
ResponderSuprimirsaludos!
Buena historia Adrián, en alguna ocasión la he compartido con mi hijo y durante un tiempo funcionó.
ResponderSuprimirun abrazo
Excelente moraleja, con nuestras actitudes, buenas o malas, siempre siempre dejamos una huella. Las malas dejan huella como el agujero de un clavo o de una bala.
ResponderSuprimirMuy bueno, gracias por compartirlo, Adrián.
Besos!
Un texto genial que nos permite reflexionar de cómo actuamos con las personas que están a nuestro alrededor. Gracias por compartirlo, fue muy bello! Abrazos!
ResponderSuprimirCuan verdad, que el daño producido por ese temperamento tan emocional siempre aunque uno no lo desee cicatrices y malos recuerdos dejarán y no se podrán borrar.
ResponderSuprimirMagnifica moraleja y muy bien escrita como siempre.
P.D.¿Por qué tarda tanto en aparecer en mis molinos y tuyos? ¿Lo echas al correo sin sello?
Saludos
Saludos
@marina
ResponderSuprimir¡Hola y bienvenida!
Muchas gracias por acercarte y apeciar este poema tradicional.
Es realmente una joyita.
Saludos y hasta la próxima.
@Canoso
ResponderSuprimirGenera el mismo poder en los pequeños que en nosotros cuando la reelemos.
Abrazo grande.
@María R.
ResponderSuprimirHola querida María, sin duda, las malas experiencias son las cuya marca no se podrán evitar, es una realidad.
Besos.
@Gladyzs
ResponderSuprimirSi, pensamos que se borre cuando sucede pero no cuando lo provocamos, no tiene la misma importancia.
Un abrazo.
@Jose
ResponderSuprimirEl dolor atado a la impotencia e intolerancia sacude con impaciencia y sin prudencia.
¿Porqué decís que tarda????
Abrazooooooo!
Todo el mundo se equivoca.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Extraordinaria enseñanza.
ResponderSuprimirUn beso
Adrián
ResponderSuprimirGracias por tus cariñosas palabras en mi blog, ya estoy volviendo deca poquito, solo me falta ánimo...
Besitos en el alma
Scarlet2807
@El dinosaurio
ResponderSuprimirSeguro, ¿mediamos cuando se lastima?
Saludos.
@Ciberculturalia
ResponderSuprimirGracias Ciber, más que agradecido.
Abrazo.
@Scarlet2807
ResponderSuprimirYa te repondrás, todo es pasajero.
Vuelve con tus poderosas poesías, mejor que nunca.
Abrazos.