La labor de la ciencia, creo yo, está radicada en el poder organizar una serie de conocimientos estructurados y darles forma de tal manera que todo encaje y tenga una explicación mediante el conocimiento y la observación de patrones regulares, de razonamientos, a partir de los cuales se generen preguntas, se construyan hipótesis, se deduzcan principios y se generen leyes en esquemas metódicamente organizados. Sucede que en la labor de razonamiento y explicación, a la manera científica, suelen darse resultados un tanto indefinidos o con acierto generalizado.
Si observamos el contacto de la ciencia con Ivo un niño argentino de 7 años de edad aquejado por una grave enfermedad cerebral que obtuvo a las 23 horas de vida tras ataques cardíacos a la que los médicos le diagnosticaron parálisis permanente.
Cierto y certero, pero esa fue toda la respuesta que tuvo su padre en su búsqueda incansable de una mejor calidad de vida para su hijo.
Insatisfecho con lo que obtuvo de la ciencia, aparece el amor de un padre hacia su hijo y movió montañas. Decidido a demostrar que estaban equivocados utilizó el taller en el que repara automóviles para darle una nueva utilidad y crear una máquina que ayudaría a su hijo: Un andador que ha conseguido que su hijo camine.
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Tal es así que viendo los resultados la máquina está disponible y a disposición de los niños que posean los mismos problemas. Una lucha que muchos creen imposible y que le ha dado a un padre la mejor recompensa de su vida.Imágenes: tomada de la red si su autor no desea compartir su imagen será removida.
Referencias. La vanguardia.





























