17 junio 2012
Las caras del destino
Nobunaga, general japonés, se enfrentaba en la última guerra con un ejército muy superior al suyo. Ni él ni sus soldados confiaban en la victoria. Sus tropas, compuestas de personas de campo y aduladoras de la superstición y algo fatalistas, estaban con la estima muy por debajo y asumiendo anticipadamente su derrota. Antes de entrar el combate el general se dirigió a un santuario sintoísta y allí dijo a sus soldados: "Ahora rezaremos a nuestros dioses y después lanzaremos una moneda al aire para que ellos nos digan si venceremos o saldremos derrotados. Si sale cara, la victoria será nuestra, si sale cruz, retrocederemos. El destino nos revelará su rostro."
Lanzó la moneda al aire y salió cara. Los soldados se llenaron de tal ansia de luchar que , aún siendo, inferiores en número, consiguieron una espectacular victoria. A la mañana siguiente, uno de los ayudantes dijo a Nobunaga: "Es cierto, nadie puede cambiar el rostro del destino". "Así es", respondió el general, mientras mostraba a su ayudante la moneda que él había utilizado. Era una moneda falsa que tenía la misma cara por ambos lados.
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A veces sólo hace falta un pequeño empujoncito para estar seguros de nuestras posibilidades...
ResponderEliminarsaludos
Hola Adrian,hacia tiempo que no me pasaba por tu casa, últimamente estoy algo alegada de los blogs.
ResponderEliminarUna buena reflexión para tener en cuenta
Un besico
El mundo necesita muchos Nobunaga, pero no precisamente para ganar guerras. Interesante relato :)
ResponderEliminarun abrazo
Hola, Adrián
ResponderEliminarMe ha fascinado el relato. Muy sabio el general Nobunaga.
El optimismo puede hacernos hasta mover montañas.
Feliz fin de semana
Excelente fábula que tanto necesitamos hoy día ya que los mitos y las religiosidades están coartando la libertad de la gente a tal punto que pocos son los que confían en sus propias capacidades cediendo el protagonismo a los hilos del destino, al karma o al camino trazado de antemano por dioses todopoderosos.
ResponderEliminarUn saludo.